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Los atletas de élite son más propensos a experimentar trastornos de salud mental. Así lo confirma un estudio publicado en la revista Psychology of Sport and Exercise, donde se añade la principal causa que los ocasionan: altos niveles de estrés y presión. Pero no es solo eso. La salud mental en el deporte afecta a millones de deportistas amateur y de alto nivel, quienes tienden a verse más como el resultado que como la persona que se encuentra detrás del deportista. Nos lo explica Zoraida Rodríguez, especialista en psicología sanitaria y deportiva, quien además dirige su propio centro psicológico en Granada.
En este sentido, Rodríguez resalta el problema de que, en muchas ocasiones, al deportista se le considere un robot programado para rendir y se le prepare para ello; para no sentir ni padecer a nivel físico y mental. Sin embargo, esto dista mucho de la realidad. Los deportistas de alto rendimientos son, en primer lugar, personas. Personas con sus miedos, sus limitaciones y, por supuesto, con sus problemas de salud mental. "Competimos por un resultado, pero no somos ese resultado", agrega la psicóloga.
Comprender el papel de la psicología deportiva en el rendimiento es esencial para entender cómo funciona la mente de un atleta. De hecho y afortunadamente, la psicología deportiva ya ha comenzado a incorporarse en la preparación del deportista como otra de las disciplinas "invisibles", al igual que el descanso o la nutrición.
"Casi hemos sido los últimos en incorporarnos en estos equipos multidisciplinares, pero hemos demostrado darle un extra al deportista para alcanzar su rendimiento", explica Zoraida Rodríguez, quien además pone en valor que cada vez se le dé más importancia al papel del psicólogo deportivo.
Una de las claves para lograr esto han sido los numerosos casos de atletas famosos que han hecho públicos sus problemas de salud mental. En concreto, la psicóloga alude al caso de Simone Biles como uno de los grandes ejemplos que han demostrado por qué la salud mental en el ámbito deportivo es cada vez más necesaria. La gimnasta decidió renunciar a la final all-around por equipos de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y a cuatro finales individuales tras sufrir varias crisis de depresión y ansiedad.
Este es solo uno de los cientos de ejemplos que, en los últimos años, se han hecho públicos en el mundo del deporte de alto rendimiento. Estos actos de decir "hasta aquí" en salud mental ha sido un ejemplo para todos.
Aquí puedes ver la entrevista al completo
En 2021, el Comité Olímpico Internacional (COI) desarrolló la 'Guía sobre los cuidados de la salud mental en atletas de élite', en la que se pone en valor que "la salud mental y la salud física son dos mitades de un todo, y el cuidado de ambos debe considerarse una prioridad". En ella, es posible encontrar información oficial acerca de:
Uno de los puntos más importantes de la salud mental de los deportistas es la gestión de sus pensamientos y emociones. Zoraida Rodríguez asegura que nuestras conductas son resultados de nuestras emociones y pensamientos. "Si el pensamiento, que es la interpretación que hacemos de nuestra realidad, no es correcta, mis emociones y rendimiento estarán afectados".
Por ejemplo, imagina un tenista que sale a la pista pensando y creyendo en que no va a poder ganar a su rival porque sus resultados son peores que los de su contrincante. Si piensa que no va a poder ganarle, muy probablemente no lo consiga nunca, pues sus pensamientos y acciones irán en consonancia con ello: no se esforzará tanto, se bloqueará, etc.
Pero... ¿Cómo se aprende a gestionar pensamientos invasivos? En este punto, el papel del psicólogo deportivo es clave: es quien va a ayudar al deportista a detectar esos pensamientos mediante auto-registros o diarios. Si hay una emoción negativa mínima, le hará parar, pensar y preguntarse: ¿Qué hay en tu cabeza en cada momento para pensar así? De esta manera, posteriormente, podremos interpretar qué ocurre y si se trata realmente de pensamientos irracionales a los que debemos poner solución.
Los pensamientos irracionales son el freno de muchos deportistas. Rodríguez explica que existen algunos consejos a seguir para identificar si un pensamiento es irracional o no. Con cumplir uno de los siguientos requisitos, lo será:
Los pensamientos irracionales son pensamientos no lógicos, es decir, el deportista está sacando una conclusión precipitada a partir de algo. Por ejemplo: si pierdo mañana, toda la temporada de este año se irá al traste.
Los pensamientos irracionales son pensamientos no consistentes con la realidad, es decir, el deportista da por hecho cosas que no han ocurrido todavía y que ni siquiera saber si van a hacerlo. Por ejemplo: si pierdo mañana, todos van a pensar que soy un deportista nefasto.
Los pensamientos irracionales generan emociones que no son funcionales. Las emociones positivas y negativas tienen que existir, pero siempre deben ser funcionales; es decir, deben servirnos para algo. Por ejemplo: es normal sentir tristeza después de una derrota y eso nos hará reflexionar, pero la tristeza no puede continuar después de varios días.
Sobre la gestión de las emociones, Rodríguez asegura que nos han obligado a tener que ver el lado positivo de todo y no tiene que ser así. Las emociones funcionales nos indican que todas las emociones sirven para algo, independientemente de si es tristeza, alegría, asco...
"Hay que tener la emoción correcta, en el momento correcto y con la intensidad correcta", explica. "Si pierdes un partido, puedes estar triste el domingo y el lunes, pero el martes cuando vuelvas al entrenamiento, debes gestionar esa tristeza para que no tire por tierra el resto de la semana". ¡Es esencial enseñar al deportista a entender que puede tener emociones que no le gusta sentir, pero que son útiles!
Una de las realidades más crudas del deporte actual es que, en muchos contextos, la figura del psicólogo deportivo es inexistente. Por ello, los entrenadores y otras figuras técnicas se ven obligados a desempeñar roles relacionados con la psicología deportiva. Un papel que, probablemente, no les corresponde ni para el que están preparados.
En este sentido, Zoraida Rodríguez asegura que "lo ideal es que los entrenadores cada vez estén más preparados porque, en muchas ocasiones, son quienes deben hacer la función de un psicólogo deportivo". Sin embargo, resalta que esto no debería ser así y hace alusión a que "el deporte es pobre" en muchos contextos, por lo que encontramos figuras de psicología deportiva en equipos de primera división, pero no en colegios donde niñas de 5 a 10 años realizan gimnasia rítmica.
El cuerpo técnico debe ayudar al deportista a identificar las emociones negativas y el pensamiento irracional después de una derrota o de unos malos resultados. Pero la realidad es que no siempre cuentan con herramientas necesarias de inteligencia emocional para ayudar al deportista. Por eso, la figura del psicólogo del deporte debería ser imprescindible en los equipos independientemente del nivel.
"Tu autoestima y tu identidad es el resultado. Y cuando no obtienes el resultado, tú eres el fracaso". Así define Zoraida Rodríguez lo que ocurre, en muchas ocasiones, en el deporte de alto nivel. Los deportistas están sometidos a tal nivel de presión social y por parte de los entrenadores que únicamente se centran en los resultados, identificándose con ellos. Tanto es así que son incapaces de separar su papel como profesional de su valía como persona.
Considerar la parte personal del deportista es esencial para los psicólogos deportivos. En este sentido, Zoraida asegura que, muchas veces, los cuerpos técnicos y los propios deportistas se enfocan en el rendimiento deportivo y en los resultados, olvidando que, detrás del deportista, hay una persona.
"Muchas veces, el coach deportivo se puede quedar en el rendimiento, pero el psicólogo deportivo debe dar ese extra de psicología sanitaria que puede afectar al deportista", agrega Rodríguez, quien finaliza asegurando que un deportista puede tener problemas de autoestima, de ansiedad o de depresión además de problemas relacionados con el deporte, por lo que es esencial poner el foco en su 'yo' más personal.
Gracias a esta profesional, hemos podido conocer la importancia de la psicología deportiva para la salud mental de los deportistas, independientemente de que sean o no de alto nivel. Sin embargo, la relación entre deporte y salud mental va mucho allá. ¿Te has parado a pensar en que el deporte puede ser el mejor aliado para los trastornos de salud mental? Hasta ahora hemos hablado de la salud mental para problemas deportivos, pero ahora... ¡Vamos a darle la vuelta a la ecuación!
Vivimos en un mundo lleno de rutinas a contrarreloj, de que vivir con estrés y ansiedad sea la norma y de que la depresión afecte a millones de personas en todo el mundo. Según datos de la Anxiety and Depression Association of America, se estima que "un 31% de todos los adultos experimentarán un trastorno de ansiedad en algún momento de su vida". Además, la Organización Mundial de la Salud señala que "la prevalencia de todos los trastornos mentales aumentó en un 50% a nivel mundial entre 1990 y 2013".
En un contexto social lleno de estrés, trastornos de ansiedad y depresiones, el deporte se comporta como el chaleco salvavidas en un naufragio. Practicar ejercicio físico nos ayuda a reducir los niveles de cortisol -la hormona del estrés- y a producir más endorfinas y serotonina -responsables de la felicidad y la relajación-. Practicar actividades físicas también nos ayuda a evadirnos de nuestra realidad, a canalizar emociones negativas, y fomenta una mejora de la autoestima.
En conclusión, la actividad física regular puede ayudar contra los problemas de salud mental, sobre todo contra la ansiedad, los trastornos del sueño, la depresión y el estrés; tanto a prevenirlos como a reducir sus efectos en personas que las padecen. El deporte es el antídoto natural que nos ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos y con nuestro entorno. ¡Elige el deporte que más te guste y empieza a practicarlo sin excusas!
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